...Sé que no me estoy equivocando, que de una manera u otra me estás destinado, aunque aún no sepa por qué ni para qué. Pero si esto se hubiera acabado antes de empezar, si estuviera condenado a ser sólo la aventura de una noche, ya lo sabría, lo sentiría dentro, no sentiría esta pulsión de acercarme a ti, porque no la he sentido tantas veces en mi vida y, como es rara, sé reconocerla, de la misma manera que reconozco de inmediato la más leve vaharada de Opium o de Egoiste aunque pueda pasarme meses sin oler ese perfume en ningún lado...