lunes, 27 de diciembre de 2010

La elegancia del erizo

…a fin de cuentas, quizá la vida sea eso, mucha desesperación pero también momentos de indescriptible belleza, donde el tiempo ya no es igual. Es como si las notas musicales hicieran una suerte de paréntesis en el tiempo, una suspensión, otro lugar aquí mismo… un siempre en el jamás.
A partir de ahora buscaré los siempre en los jamases
La belleza de este mundo

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Érase una vez...

Hoy he decidido comenzar un nuevo cuento... empezaré incluso a dudar de que puedan existir los príncipes que salven a las princesas (las cuales obviamente se dejan ser rescatadas... la hombría masculina es necesaria avivarla de vez en cuando). En mi cuento existen las hadas madrinas, pero no solamente hay una... hay varias, y siempre están para protegerte. Hay que hacerles caso siempre, porque ellas solo quieren lo mejor para ti. También hay por ahí, algún mago, que a base de magia (suya y particular), te hace olvidar los problemas, al menos temporalmente, y eso te da fuerzas para enfrentarlos momentos después.

También habrá malos... pero luego no son tan malos, al final siempre terminan derrotados aunque eso sí, tras una larga lucha en la cual se duda de quién será el ganador.

En mi cuento de hadas... el final feliz está asegurado, pero el cuento, acaba de empezar y queda mucho por narrar.


lunes, 20 de diciembre de 2010

Por qué te quiero en 65 palabras

Te quiero porque creo que entiendes como soy ,

te quiero porque a ti te puedo contar

lo que a nadie le puedo contar ,

porque puedo sentir que mi vida a tu lado

cobrará sentido y dejará de ser vacía ,

te quiero porque me preguntaste

cuantos años tenía cuando murió mi padre ,

y eso nadie me lo había preguntado jamás ,

te quiero tanto que me gustaría…

-¿ Qué te gustaría?

- Se me agotaron las palabras. Supongo que 65 son pocas, ¿no?

¿Quieres mirar la lavadora conmigo?

De pequeño mi padre me advirtió que no mirara la lavadora, que era muy pequeño, ¿para qué le iba a hacer caso? Con el paso de los años me di cuenta de que tenía razón, no se puede mirar la lavadora de pequeño y pensar que eso no te va a traer problemas el día de mañana.

Mi madre era mucho más condescendiente, cuando mi padre se marchaba, ella me ponía trapos de colores y alguna que otra braga para que tanto algodoncillo y seis hermanos no alteraran mis hábitos sexuales.

Uno de mis hermanos, "el broncas", metía ropa de color en la colada blanca, para que me diera cuenta de que: "la gente solo quiere joderte y aun así, eso les parece poco".

Otro de mis hermanos, "el neuras", que podía coger un taburete y pasarse la tarde a mi lado. Hablaba del caos, de la organización... y me hacía ver como un pantalón de pana que pasaba junto a dos camisas de franela, dejaba de hacerlo sin razón alguna,

Sé que todos tenían razón, pero a mí este girar de la lavadora me daba cierta seguridad, nunca supe por qué. Pero nunca he vuelto a vivir momentos tan apacibles, como aquellas tardes de domingo que me sentaba frente a la lavadora, y veía una buena colada.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

La fábula del puercoespín


Durante la Edad de Hielo, muchos animales murieron a causa del frío.

Los puercoespines, dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos.

De esta manera se abrigaban y protegían entre sí, pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos, justo los que ofrecían más calor. Decidieron alejarse unos de otros y entonces empezarona morir congelados.

A
sí que tuvieron que hacer una elección: o aceptaban las espinas de sus compañeros o desaparecerían de la Tierra.

Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos y aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con sus semejantes más cercanos podría ocasionar, ya que lo más importante era el calor del otro.

'La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo aprende a vivir con los defectos de los demás y admirar sus cualidades'