martes, 7 de abril de 2009

  • Si yo pudiera elegir cómo sentir a las personas de mi alrededor, elegiría enamorarme con toda intensidad de la que soy capaz.
  • Elegiría que, mientras esa pasión disminuye, debajo de ella creciera el sentimiento.
  • Elegiría que ni yo ni el otro nos asustáramos de la desaparición de la pasión y que supiésemos enfrentarnos con el cambio de intensidad por profundidad.
  • Elegiría que ese sentimiento fuera amor y no sólo querer.
  • Y, finalmente, elegiría que se diera la posibilidad de re-enamorarme, de vez en cuando, de la persona que amo.
En un momento soy yo, conmigo;
apareces tú...
Me relaciono, me comunico
te toco te escucho, te huelo...

Somos dos.
Me acerco más, te siento, me fundo...
Somos uno sin dejar de ser dos,
somos tres,
los tres vibrando en el mismo nivel...

Y cuando somos tres, entonces...
Mis manos y las tuyas son mis manos,
y mis dos bocas,
y mi pene y mi vagina,
y mi barba y mis senos;
y mi orgasmo... Mi triple orgasmo...
El tuyo, el mío, el nuestro.

Es hermoso,
muy hermoso,
hacer el amor contigo.


leo y releo

[...]Conozco otra forma de no aceptación, vulgarmente conocida como idealización.

En verdad, si te idealizo es precisamente porque no te acepto. Si te aceptase, no necesitaría idealizarte.

No quiero que cambies. No para mí. Quiero aceptarte como eres, aun cuando éste sea el camino que nos separe.

Prefiero que te alejes de mí por ser como soy a que permanezcas conmigo para cambiarme.

De todas maneras, si puedo elegir, elijo que me aceptes para quedarte; elijo aceptarte y tenerte cerca, tan cerca como ahora [...]