martes, 7 de abril de 2009

  • Si yo pudiera elegir cómo sentir a las personas de mi alrededor, elegiría enamorarme con toda intensidad de la que soy capaz.
  • Elegiría que, mientras esa pasión disminuye, debajo de ella creciera el sentimiento.
  • Elegiría que ni yo ni el otro nos asustáramos de la desaparición de la pasión y que supiésemos enfrentarnos con el cambio de intensidad por profundidad.
  • Elegiría que ese sentimiento fuera amor y no sólo querer.
  • Y, finalmente, elegiría que se diera la posibilidad de re-enamorarme, de vez en cuando, de la persona que amo.